Formato curricular que se recomienda para la organización del curso

Formato curricular que se recomienda para la organización del curso

Prof. Mujica Cynthia

Como dice Robert S. Zais (1986): “el problema principal del diseño curricular es el encapsulamiento, esto es, el efecto de que el conocimiento quede encerrado en perspectivas limitadas. «Hay que organizar el conocimiento y la experiencia con el fin de liberar a los estudiantes del encapsulamiento”. Por lo tanto es conveniente darles a los alumnos herramientas fundamentos (en cuanto a diferentes áreas), que les den la oportunidad de aplicar esos conocimientos ante diferentes problemáticas. Para el Nivel superior me inclino por un diseño curricular disciplinar, dinámico, estaría en constante evolución y beneficiaría el aprendizaje de los alumnos.
Además es posible e  interesante plantear un Currículo basado en problemas, capacitar para resolver adecuadamente la formación que deberá encarar en el transcurso del Desarrollo Profesional.
Las teorías del currículum representan diversas concepciones y diferentes opciones para el análisis y para la formulación de propuestas. Pero más allá de sus diferencias es posible observar cómo se hallan insertas en otras de mayor alcance. Esto no es un problema si se tiene presente la interdisciplinariedad, dada la complejidad del objeto de estudio.  Particularmente y a medida que voy incorporando las teorías prefiero las que tienen base psicológica sustentando la programación integradora y de tendencia cognitiva, lo que indica que tiene en cuenta en mayor medida las necesidades y particularidades del alumno, los métodos heurísticos y que los objetivos no siempre pueden ser evaluados en el momento de su logro. Requieren más tiempo para su ejecución o finalización y pierden, por sus características de búsqueda, la seguridad que da en el aprendizaje la programación lineal.
Un currículum abarca todo el sistema, no funciona a saltos, ni depende de los caprichos ni de las carencias de los profesores.  Desde mi perspectiva un plan de estudios ideal es aquel que ofrece materiales y contenidos de enseñanza a niveles cada vez más amplios y profundos, y al mismo tiempo, que se adapten a las posibilidades del alumno definidas por su desarrollo evolutivo. Por tanto, el currículum debe ser en espiral y no lineal, volviendo constantemente a retomar y a niveles cada vez más elevados los núcleos básicos o estructuras de cada materia.
Winfred Ralph Tyler los objetivos educativos deben ser derivados de estudios sistemáticos acerca de los estudiantes, de estudios de la vida contemporánea en sociedad y de análisis de los temas de estudio realizados por especialistas. Estas tres fuentes de objetivos se deben visualizar según la filosofía de la institución educativa y del conocimiento disponible sobre sicología del aprendizaje. Luego los objetivos así derivados deben ser especificados en la forma más precisa y menos ambigua posible, de tal manera que puedan emprenderse esfuerzos de evaluación para determinar en qué medida se han alcanzado. Después se seleccionan los objetivos generales en forma tentativa, los cuales se pasan por un filtro, este filtro es la filosofía educativa y la psicología del aprendizaje. Este autor menciona que toda institución está bajo una filosofía y un aprendizaje y los objetivos deben estar bien impregnados de todo el sistema en el cual se encuentra inmersa esa institución.

Enfoque o enfoques para organizar los diferentes tipos de contenidos que es necesario que los destinatarios conozcan y apliquen.

Tal como se plantea en el artículo  de Tardif, una competencia corresponde a “un saber actuar complejo que se apoya sobre la movilización y la utilización eficaz de una variedad de recursos”. En este sentido, una competencia está bien lejos de un objetivo y no es sinónimo de saber-hacer o de un conocimiento procedimental. La elaboración de un programa basado en el desarrollo de competencias consta de varias etapas antes de proceder a la puesta en funcionamiento.
El desarrollo de un programa por competencia contempla el concepto de competencia el cual es extremadamente polisémico, la cual  crecer con su utilización.  Este programa presenta una relación pragmática con el saber.  Un saber actuar.
La formación del pensamiento, las vías de aprendizaje del alumno y el sentido de los saberes en relación con los contextos y las condiciones de utilización Esta diversidad de concepciones favorece varias vías en el proceso de elaboración de programas y numerosas  interpretaciones  abusivas, incluso erróneas, en la comprensión de las formaciones basadas en el desarrollo de competencias.  ¿Cómo determinar las competencias?¿Cómo evaluar esas competencias? Cada competencia está esencialmente ligada a la acción y le otorga un carácter más global, un saber actuar flexible y adaptable a diversos contextos y problemáticas.
 El proceso de elaboración que  consiste en retener un alto número de competencias, reduciendo de este modo su carácter integrador de los aprendizajes. En algunos casos, dado el estatus ambiguo asignado por parte de los formadores a las competencias, no  falta más que un paso para que las competencias dejen de diferenciarse de los objetivos y de los recursos. la pregunta no se refiere al grado de profesionalización, sino al grado de desarrollo cultural, cognitivo, social, afectivo y físico en un ciclo formativo que, teóricamente, terminará en otro nivel de educación.  El desarrollo de programa por competencias, poner de relieve el problema de su  secuenciación “obligatoria”. Operativa, dinámica, y, que su fuerza principal radica en encuadrar los equipos docentes para que tengan en cuenta las competencias a privilegiar y los recursos de aprendizaje, antes de adoptar modalidades didácticas y de evaluación. Además menciona en su conclusión lo difícil de creer que todos los programas, incluyendo los de nivel universitario, respeten la lógica de las competencias y el carácter integrador asociado al concepto.
 

La elaboración de un programa basado en el desarrollo de competencias consta de varias etapas antes de proceder a la puesta en funcionamiento.

Las experiencias relativas al desarrollo de un programa por competencias permiten proponer ocho etapas de desarrollo:
1) determinación de las competencias que componen el programa;
 2) determinación del grado de desarrollo esperado por cada una de las competencias al término del programa de formación;
3) determinación de los recursos internos –conocimientos, actitudes, conductas- a movilizar por las competencias;
4) escalamiento de las competencias en el conjunto de la formación;
5) determinación de las modalidades pedagógicas en el conjunto del programa;
6) determinación de las modalidades de evaluación de las competencias en curso de la formación y al término de la misma;
 7) determinación de la organización del trabajo de docentes y estudiantes en el marco de las diversas actividades de aprendizaje;
8) establecimiento de las modalidades de acompañamiento de los aprendizajes de los y las estudiantes.
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